MANUEL PITA DIAZ


Fichas para acercarse a Celendín, mi tierra

Consideraciones preliminares

Obligación mía es expresarle respetuosamente al lector, en especial al celendino, que este “Archivo del tiempo” es en realidad sólo algo de lo mucho que mi pensamiento y corazón albergan alrededor de la tierra donde aparecí para gozar y sufrir el mundo. Lo doy tal y conforme aparecen, sin cuidarme del orden ni del estilo, más por tímido que por perezoso, porque de literato no tengo nada, aunque, sí, tal vez, tengo algo de político. Son retazos de un “cajón de sastre”. Es un pequeño esfuerzo orientador, permítaseme la inmodestia, y, a la vez, una invocación a la conciencia de los dirigentes sociales y de la juventud de mi provincia, para que, visionariamente, compenetren la realidad celendina presente, pasada y futura. Estas fichas aportan referencias vinculantes y propiciatorias en torno a las preocupaciones socio-económicas de la hora, y puntos de vista sobre posibilidades administrativas de gobiernos locales institucional y civilmente respaldados, sin olvidar algunas estampas anecdóticas y otras pinceladas del recuerdo y la nostalgia. No tienen pues otra pretensión que ayudar a la reflexión.

Advertencia

Cuando proponemos modificar comportamientos sociales frente a exigencias históricas de la hora, prescindimos ñfiguradamente- de la dependencia solutiva de necesidades sociales por parte del estado, para sustituirla, hipotéticamente, por esfuerzos creativos, independientes, individuales y grupales. Vale decir, sugerimos romper relativamente la dependencia del estado siempre sorda y de larga espera, que adormece y retrasa el progreso de los pueblos, para dar cabida a reacciones locales de hecho, que en mil formas ingeniosas alteren el ritmo de la rutina vegetativa, creando núcleos de producción con valor agregado, retocando las estampas citadinas y rurales en función de turismo, organizando eventos competitivos con premiaciones reglamentadas, etc. Todo como consecuencia del arrebato liberador de grupos conscientes del Tiempo que vive el Mundo.

Esta premisa es fundamental que se comprenda a fondo con mucha buena voluntad y Fe, porque de lo contrario, las sugerencias y proposiciones que se formulan, acabarán fríamente como simples ocurrencias de un soñador.

Justificación y algo del pasado

Fue siempre preocupación mía reforzar la conciencia telúrica de los nacidos en cualquier rincón de la provincia más hermosa del departamento de Cajamarca, mi inolvidable Celendín.

Así lo asumí, desde cuando estudiante en Trujillo cerca del “Cónsul celendino” mi tío Marcelino Díaz Zamora, repasaba añorante los ambientes urbanos y campesinos que mi niñez y juventud entusiastamente trajinaron. Conocí casi todos sus distritos. En razón de las relaciones sociales y comerciales de la casa Cachay-Díaz donde nací y viví, de los desplazamientos de mi tía Victoria Díaz Mori -venerable maestra rural de Celendín- a quien muchas veces acompañé, de los viajes que por una u otra razón hice a distritos y caseríos, tuve oportunidad de conocer personajes y hechos de la vida provinciana, ya en forma directa, ya, la mayor parte, por lúcidas referencias de patriarcas y matronas poblanos y campesinos que, afectuosamente absolvieron mi incontrolable curiosidad.

La época caballar

Alterné con jóvenes alegres y soñadores de mi tiempo, todos protagonistas o testigos, en su correspondiente situación, de la última etapa de la época caballar, de aquélla en la que Celendín fue “tambo” forzoso de pasajeros y mercancías que iban y venían entre la costa y la amazonía.

Por ello se construyeron hoteles, se habilitaron pesebres y los alfalfares llenaron huertas y solares. Recuerdo, con nitidez todavía, a los forzudos “Chachas” que convertidos en acémilas cargaban sobre callosas espaldas tremendo cajón, donde un mofletudo gringo pipa en boca, casco de explorador y botas granaderas, iba cómodamente sentado sin reparar en el dolor humano. Recuerdo a los jinetes de briosos caballos enjaezados con arreos matizados con plata piña, pellón y montura sanpedranos, y a las recuas de mulas de carga, que repiqueteaban sus cascos en el empedrado de las rectas calles con acequia de por medio.

Fueron tiempos en los que la palabra valía más que el documento, los modales y tratos sociales correspondían al verdadero sentido de la Dignidad. La tertulia social, cultural y cívica, además de esparcimiento, incubaba ideas y empeños constructivos. Por supuesto, la pobreza masiva en poblados y caseríos trascendía remendada pero limpia, entre paja mojada con tuza, batanes chocolateros, repartija vecinal del frito porcino, olorosos amasijos de pan, biscochuelos, rosquitas de manteca, panecitos, galletas con crémor, quesillos frescos con miel de chancaca, y otras típicas y sanas costumbres.

La festividad de la Virgen del Carmen, provincialmente fervorosa, exhibía el colorido de trajes nuevos, de sobrecamas vistosas en palcos y “chaques” del más original coso taurino construido ocasionalmente con pilares y tablas de eucalipto, hasta en cuatro pisos en el norte peruano. Recuerdo todavía a los toros cuneros, topadores, traídos de las jalcas y a los “toreros” llaucaneros (Llaucan-Bambamarca) con pantalón corto de bayeta, medias rosadas y “llanques” (alpargatas), como también a toreros de escuela como el Vizcaíno, el Sargento, el Nene y otros. El “Toro” no era más, y me parece que sigue siéndolo, que el señuelo motivador de la concentración democrática anual de celendinos de toda posición y procedencia, del regocijo alborotado de la chiquillería, de la coquetería juvenil de ambos sexos, de la complacencia alegre, alcohólicamente tonificada, de los mayores, en fin, del familiar saboreo de la amabilidad social..

Pasado el paréntesis festivo, la vida plácida, tranquila y risueñamente silente, volvía a deslizarse en los días ordinarios de trabajo, rumiando inquietudes, expectativas y esperanzas. Eran tiempos de largos distanciamientos geográficos, de grandes esfuerzos y aventuras de supervivencia. Se vivía lejos, muy lejos de los medios de comunicación veloz que la actualidad exhibe. Así era el Celendín de las primeras décadas del siglo XX.

La carretera y el desequilibrio total

Llegó la carretera vinculante con Cajamarca-capital y la costa. Paradójicamente, todo el andamiaje social se descompuso, todo cambió. Llegaron en los carros las ratas que desplazaron a los ratoncitos caseros. Llegaron los ambulantes, los choferes y chulillos. El ronroneo de los motores, los aullidos de los claxon y el olor a gasolina ingresaron groseros al ambiente. Se instaló la Guardia Civil con vistoso uniforme, vanidoso y abusivo garbo sobre caballos argentinos de gran alzada, causando momentánea admiración, temor, y en no pocos casos, la benévola recepción que tuvo en respetables hogares, ocasionó que cortara del jardín femenino las más bellas flores casaderas.

La comunicación con Amazonas por medio del arrieraje, aunque declinante, se mantuvo una década más. Poco a poco fueron disminuyendo los alfalfares y eclipsando los briosos y enjaezados caballos de paso. Apareció la radio. Por mucho rato este artefacto no desplazó a las victrolas y ortofónicas domésticas. Éstas a su vez, en las veladas familiares bailables no sustituyeron a las clásicas orquestas jaraneras con vocalistas, acordeón, concertinas, violines, mandolinas y guitarras, vigentes hasta la fecha.

Han transcurrido más de siete décadas. Se extendió la carretera hasta Chachapoyas. Ha aumentado la conexión carrozable con muchos parajes y distritos de la provincia, y con ello, el flujo comercial. La instrucción pública en la ciudad capital se da en tres niveles y en distritos y caseríos en uno y dos; ha culminado la irrigación Sendamal-El Toro, y construcciones de material noble como el coliseo cerrado y el nuevo mercado (inconcluso), hacen de guía a la arquitectónica futura, Pero con todo esto, Celendín, entre las provincias de Cajamarca, debido a la lentitud de ritmos en los cambios vegetativos, sigue postergada.

El crecimiento existente, corresponde al llamado progreso natural, no a planes y programas de desarrollo concertados entre gobiernos locales ni al impulso participativo de la comunidad civil organizada. La contribución administrativa, económica y técnica nacional y regional, apenas se deja sentir, porque en esas esferas, los recursos y su organicidad distributiva no son suficientes ni eficientes. La “regionalización” tiene de tal sólo el nombre. Su ruidosa invocación responde ocasionalmente a intereses inmediatos, en especial, a los políticos relacionados con la captación de clientelaje electorero.

La “regionalización” implementada, primero en el régimen aprista y luego en el de Toledo, no ha sido otra cosa que un dispendioso y fracasado operativo. La jurisdicción administrativa que se les asignó, no respondió a profundo estudio garantizador de gobernabilidad eficiente, de desarrollo planificado de producción compensada en las tres regiones naturales. El mejor proyecto de descentralización, científicamente estudiado, es el propuesto por el sabio Pulgar Vidal. Pero el egoísmo político y los mezquinos intereses han impedido su perfeccionada realización. Entonces, ¿qué queda, para que provincias como Celendín respondan, dentro de la marginalidad que padecen, a las crecientes necesidades en la Era de la globalización...?

Queda el espíritu emprendedor orientado por voces directrices visionarias y responsables, para producir cambios de actitud en la conducta productiva individual y colectiva.

Salir de lo rutinario indiferente, desaprensivo y alegre a lo previsto, positivo y altamente provechoso, salir, de lo vegetativo y sensual, al activo y entusiasta empeño de alcanzar objetivos económicos y culturales planificados, no es cosa fácil ni rápida. Es proceso arduo, al que además de procurarle buen cause se le debe imprimir el ritmo de desenvolvimiento que los actuales imperativos exigen.

Sólo saltando, o dejando de lado vallas egoístas y de mala fe que no faltan, vinculándose con asesorías técnicas, nacionales o extranjeras, pueden perfilarse proyectos de desarrollo planificado. El asunto es despertar a tiempo y decidirse a actuar.

El Centralismo

El centralismo -en mucho, insensible, ignorante y miope- durante casi dos siglos, ha incubado expresiones clamorosas de protesta colectiva, a lo largo y ancho de las tres extensas y abruptas regiones naturales del país. La política administrativa del estado, ha respondido más a las voraces apetencias de los grandes intereses capitalistas de adentro y de afuera, que a las necesidades de desarrollo planificado de la producción en el “Perú Profundo”. En este momento, el desastre integral que ha motivado esta política, es clamoroso.

El fenómeno “Globalización” en un mundo empequeñecido por la instantaneidad de las comunicaciones y por el instintivo afán de supervivencia de las poblaciones, viene operando reacciones y cambios en las áreas de producción, transformación y comercialización, cada vez más intensas y extensas, que las autoridades locales se ven forzados a promover y encausar.

El volumen y densidad de los cambios registrables que este fenómeno impone, dan lugar para que mañosamente se los presente como logros del régimen político. Nada tiene que ver la política en su creación y presencia. Los pueblos y sus posibilidades, creativas y productivas, son los factores impulsadores de su eslabonado crecimiento económico, social y cultural.

Este insoslayable fenómeno, ha determinado el carácter y la intención de la mayor parte de preocupaciones y proposiciones que en este trabajo se exponen.

Celendinismo

Como lo tengo dicho, desde los sitiales que el destino me ha deparado, siempre he sentido afectiva preocupación por mi provincia, expresada en revistas, actuaciones culturales, alternancias con paisanos, sobre todo con amigos generacionales y, esporádicamente, en viajes de retorno en los que palpé los cambios y pude remozar algunas amistades y recuerdos.

Tomé parte de inquietudes y preocupaciones querenciosas, como por ejemplo. la de organizar la Asociación Celendina en Chiclayo, cuya contribución resaltante fue la realización de la Convención Nacional Celendinista en Celendín bajo el auspicio del Alcalde Luis Jiménez Araujo; la de realizar la misma en Lima en la Asociación presidida por Manuel Pinedo Cáceres y conformada por Dionisio Merino Collantes, Luis Alberto Peláez Pérez, Santiago Pereyra Rabanal, Oswaldo Napoleón Rojas, Blanca Santillán Merino, Magda Aliaga Bardales, Américo Horna Díaz, V. Alejandro Camacho Sánchez, Marco Merino Cachay, Grimaldo Merino Chávez, Elmer Chávez Sílva, Felipe Nery Alvarado, Napoleón Silva Merino y Luis Sánchez Marín.

Y ahora, desde los escalones declinantes de la vida que me queda, demandando comprensión y sano entendimiento, escribo estas notas para mis paisanos, con la expectativa de que su contenido sirva en algo para seguir construyendo el prestigio integral de CELENDIN.

Cómo se conoce a Celendín

A la provincia de Celendín se la conoce en función de mercado. Son el sombrero de paja toquilla y el trotamundos negociante que lo vende y mercadea, los extremos de su fama y de su drama. Extremos, porque entre el uno y el otro, a lo largo de su historia, la población de todos sus rincones trenzó la paja entre lágrimas y risas para supervivir. Y es que la tierra, risueña y hermosa, tibia, cálida o fría en sus multicolores parajes no le fue madre exuberante. Arañándola logró magros sustentos. Optó por tejer sombreros con materia prima de procedencia lejana, mientras rumiaba planes para hacer y ahorrar plata en otros lugares, ya negociando sombreros y mercancías, ya practicando ingeniosamente mil oficios, ya profesionalizándose y ejerciendo con brillantez cargos de responsabilidad, pero siempre añorantes y, umbilicalmente unidos al terruño matriz.

El celendino arraigado

El celendino arraigado es el constructor directo de la imagen de la provincia, es el protagonista activo de su desarrollo y progreso. Es el que todos los días respira y transpira los diversos ambientes de su tierra, el que alterna inquietudes y opiniones alrededor del diario acontecer, el que se preocupa por el porvenir de los suyos y de la población.

Entre sus características temperamentales sobresale su innata inclinación al negocio y al ahorro. Esta cualidad, incluida dentro de su natural apego a la familia y al terruño, debe ser tenida muy en cuenta por dirigentes y técnicos sociales en estos momentos de forzosos cambios de actitud productiva.

Forzoso cambio de actitud

Decimos “cambios de actitud” porque las pasivas, rutinarias y vegetativas que predominan en pequeñas poblaciones urbanas y rurales, tienen en esta hora que ser remecidas y reorientadas hacia acciones dinámicas y significativas. Utilizando los recursos ambientales de producción y comercialización, se deben promover y concertar nuevas modalidades asociadas de producción como bases para, progresivamente, ir industrializando y comercializando con mayor volumen y espacio.

La instantaneidad audiovisual y la computarización han achicado al Mundo, trastornando, revolucionaria y dramáticamente, la vida activa en el planeta. Nada de las concepciones, estrategias y tácticas del quehacer humano tradicional ha evadido sus efectos. Las diferencias de acondicionamientos volitivos y actorales se perciben en el ritmo de los cambios y en aceleramiento o retraso de éstos. Es imposible soslayar este fenómeno: se llama “GLOBALIZACIÓN”.

Exigencias de la globalización

Creatividad, competitividad y descubrimiento de nuevas fuentes y modalidades productivas, son actitudes dinámicas que la actualidad demanda. Si no se las adopta, visionaria y oportunamente, el retraso y la marginación de las poblaciones se harán más y más evidentes.

La frivolidad, la indiferencia, el divisionismo egoísta y mezquino, levadura de estancamientos y retrasos, han pasado de moda. Su presencia resulta retrógrada, contraproducente y atentatoria. Este es el momento de la unión, del equipo, del diálogo, de la persuasión afable, de la convocatoria constructiva optimista.

Nadie es dueño de la Verdad, pero la Verdad existe, y la descubre e impone, duraderamente, sólo la mayoría de criterios consensuados. En resumidas cuentas, las buenas razones y las respetuosas consideraciones en el trato social, son claves para arribar a felices acuerdos y a beneficiosas realizaciones. El misántropo, el solitario egoísta, el indiferente, no vive. El hombre social, polemista y alegre, generoso, creativo y comprometedor para lo bueno, vive y hace vivir.

Del ALFA del Progreso

El núcleo generador, el motor impulsador de la corriente creativa orientada a construir progreso, aprovechando las posibilidades humanas y naturales existentes, es el equipo de acción que los promotores de progreso deben organizar. Sin este órgano inicial, cohesionado y definido en sus propósitos, no será posible hacer nada.

Promotor puede ser el Alcalde, el párroco, el maestro, el guardia civil, el comerciante, etc. que llevado por su preocupación frente al avance globalizador y a la multiplicación de las necesidades en una población que crece, convoca a personas inquietas como él, para conformar el comité “Progreso”, “Cambio”, “Renacimiento” o cualquier otro nombre similar, que, asesorado por gente entendida que no falta, se dedicará a emprender estudios y gestiones con finalidades de transformación de la vida social y económica de su pueblo, de su provincia.

Las potencialidades inexploradas

Las potencialidades y posibilidades de la provincia de Celendín no han sido exploradas, ni remotamente. Con auxilio de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APSI) deberíase inquirir sobre entidades nacionales o extranjeras que podrían realizar las exploraciones. Es tarea absolutamente factible.

¿Sabemos cuánto de minerales, agua subterránea, material no metálico, etc. existen en el subsuelo?, ¿Se ha pensado en que la alta calidad de la arena cristalina que se viene explotando y llevando afuera a granel, podría sustentar la instalación de una fábrica de vidrio?. ¿Se ha pensado en la posibilidad de una campaña planificada de arborización maderera y frutal, a cargo de organizaciones campesinas, de las escuelas y bajo la planificación y dirección del Instituto Agropecuario?. ¿Porqué se ha secado el llamado “Río Grande cuyo “Ojo” de origen estaba en Chupsete?. ¿Por qué los terrenos de Siracucho, San Cayetano, Pilco, Guañambra, según me informa un agrónomo que los conoce, son propicios para el cultivo de duraznos, berenjenas, fresas y rocotos, y, por qué en los terrenos de Pallac, Poyentecucho y La Llave se pueden cultivar chirimoyas...? Habría que confirmarlo. En Celendín, a escasos dos metros de profundidad había abundante agua subterránea. A ello se debió que muchas casas tuvieran pozos artesanos. ¿En qué paraje (Molinopampa, La Guaylla, Sucre, Etc.) se podría construir el aeropuerto?...

Quienquiera se reclame progresista en Celendín-provincia, tiene que tener y apoyar iniciativas emprendedoras con demostrado margen de rentabilidad, que, sin menoscabo del medio ambiente ni de los derechos humanos, tengan factibilidad provechosa. El desafío es crear fuentes de trabajo permanente y de promover la organización de asociaciones de producción con valor agregado y de comercialización prevista.

La navegación dirigida y planificada en INTERNET por un comité promotor, debería ser auspiciada por los gobiernos locales

El “orgullo” celendino

Quienes han tenido la suerte de nacer en algún rinconcito de la provincia, deben sentir en toda circunstancia, propicia o adversa, el orgullo y la dignidad de ser “celendinos”. Este sentimiento, en función de ascenso en la Vida, debe merecer diligente cultivo en todo momento. ¿Por qué, entre las poblaciones peruanas, destacan por su orgullo regionalista, las arequipeñas...? Los valores celendinos: su honorabilidad, su audacia, su perseverancia, su espíritu aventurero, sus tradicionales costumbres. ¿no son acaso razones para nuestro orgullo...?

Se extraña boletín informativo mensual

Qué entre los celendinos arraigados existen investigadores científicos, estudiosos responsables y personalidades de la sociedad civil, inquietas y preocupadas por el desarrollo integral de la provincia, no cabe la menor duda. Por parte mía o ejemplo, ignoro quienes son, ni la realidad y proyección de sus tareas. Se extraña un informe periódico sobre la situación económica, social y cultural de la provincia, de cada uno de los distritos. Este informe, impulsado por la municipalidad provincial, tal vez podría estar a cargo del Instituto Superior Pedagógico “Arístides Merino Merino”.

Me he circunscrito a mi provincia, abstrayéndola ñno aislándola- del resto del cuerpo nacional, pero sí, conjugándola con las actuales corrientes globalizantes de la acción humana en el planeta. De ahí que, para no desviar la atención de los lectores hacia aspectos negativos de realidad política nacional, sólo tenga que decir, que esta realidad pide a gritos su total remoción. Desde mi punto de vista, estoy por la no-reelección de corruptos comprobados y por una inmediata Asamblea Constituyente, calificada por la presencia de gente joven tecnificada, auténticamente democrática y revolucionaria, entendiéndose lo último, como defensora de la justicia social y de la integración política y económica del país y de América Latina. Se debe re-fundar la República sobre bases democráticas integracionistas descentralizadoras y depuradoras de los vicios y perversiones que desde la Independencia, el degenerado sistema político exhibe.

Estoy pisando los últimos peldaños de mi estadía terrestre. Amo entrañablemente a mi provincia porque en ella nutrí mi espíritu con valores, sueños, preocupaciones y recuerdos, porque en ella nacieron mis hijos, báculos amorosos de mi vejez. Deseo con vehemencia, que las costumbres rutinarias banales, improductivas, modifiquen sustantivamente su contenido dando cabida a preocupaciones constructivas, que la Juventud pensante, el magisterio, las autoridades y los padres de familia, respondan con hechos a las exigencias de cambio conductual del dinámico mundo actual. “Camarón que se duerme,... lo lleva la corriente”.

Situación y lindes de la Provincia

La provincia de Celendín está ubicada en la parte sur oriental del Departamento de Cajamarca. Limita con las provincias de Chota, Hualgayoc y Cajamarca por los lados Norte, Oeste y Sur; y, dividido por el rio Marañón por el lado Este con el Departamento de Amazonas.. Su extensión es 2,496 Km2. con una población de más o menos 90,000 habitantes. Tiene 12 distritos: Celendín, Huasmín, Sorochuco, Oxamarca, Sucre. José Gálvez, Jorge Chávez, Utco, Miguel Iglesias, Cortegana, La Libertad de Pallán, y Chumush.

Su producción agropecuaria corresponde a la de la región quechua, es decir entre los 700 y 3000 msnm.: maíz, papas, trigo, cebada, etc., en las partes altas; caña de azúcar (aguardiente, chancaca), naranjas, limones, chirimoyas, mangos, ciruelas, etc. en las quebradas. La irrigación de más de 2000 Has, ha incrementado relativamente la agricultura, la cría de ganado vacuno lechero y de carne. La intercomunicación distrital se ha intensificado con caminos carrozables que posibilitan comercio más variado y fluido.

Algunas referencias históricas

A mediados de julio de 1782, el Obispo de Trujillo Juan Jaime Martínez de Compañón visitó la ciudad de Cajamarca y en noviembre del mismo año las ciudades de Chachapoyas y Moyobamba, teniendo para estas últimas que pasar forzosamente por la entonces Hacienda Chilindrín, cuyos vecinos, españoles, criollos y nativos, le rogaron para que interviniera en la creación de un poblado, lo cual aceptó y ejecutó con gran interés. El Coronel de Milicias Don Miguel de Espinash censó 5,598 personas, número más que suficiente para constituirlo. Con informe favorable del Justicia Mayor de Cajamarca Don Isidro Patrón de Arnaos, el Obispo se dirigió al Virrey el 10 de diciembre de 1785 comunicándole que había comisionado al Cura de Balsas Don Miguel Iglesias para que practicara el deslinde y balance del pueblo, dándole once cuadras de largo con cien varas castellanas por lado, correspondiendo a cada familia 33 varas de frente por 50 de fondo, seis familias por cuadra, reservando espacio para Plaza Mayor, Iglesia de tres naves, casa cural y demás dependencias administrativas, indicando que “todos los vecinos se hallaban muy contentos y dispuestos para la Obra”. El 11 de diciembre de 1789 el Intendente de Trujillo Don Fernando Saavedra se dirigió al Virrey Teodoro de Croix solicitándole aprobar la solicitud del Obispo Martínez de Compañón. El año 1793 el poblado recibe el nombre de Villa Amalia de Zelendín. Por Ley de 19 de octubre de 1849 se le da categoría de Ciudad, y el 30 de setiembre de 1862 el Mariscal Ramón Castilla le otorga la categoría de Provincia.

Celendín y la Independencia

CELENDÍN tiene el privilegio de estar entre las primeras ciudades del Perú que proclamaron su independencia de la metrópoli española. En Cabildo Abierto el 6 de enero de 1820 tomó este histórico acuerdo, antes que lo hiciera San Martín y pocos dias después del grito de Libertad de Torre Tagle en Trujillo. Su hijo predilecto Coronel Juan Basilio Cortegana sobresalió en las batallas de Junín y Ayacucho e hizo de Secretario del General José Antonio de Sucre en la Capitulación definitiva de España el 9 de diciembre de 1824. Este ilustre militar fue historiador crítico de la época que protagonizó y diputado por Celendín ante el Congreso.

Celendín en la Guerra del Pacífico

En la desventurada Guerra del Pacífico, el Batallón “CELENDÍN No. 1” comandado por el Capitán de la Guardia Nacional Saturnino Chávez Baella y conformado por Jerónimo Aliaga y Marín, Fidel Velásquez, Julian Pereira, Gregorio Rojas, Rosales Quevedo, Inocente Díaz (fue fusilado por negarse a dar vivas a Chile), Manuel Fernández, Pedro Bazán , todos celendinos, mereció el reconocimiento oficial del Mariscal Andrés Avelino Cáceres debido a su sobresaliente y valeroso desempeño en las batallas de San Juan y Miraflores. Esta acción certificó la idiosincrasia celendina valerosa, honorable y consecuente con la patria y con el terruño natal.

Resalto este episodio inserto en el panorama de valores conductuales celendinos porque en la actualidad extremadamente liberalizada, los escrúpulos, las lealtades cívico-morales y las iniciativas de bien común, chocan, muchas veces, con actitudes negativas, indiferentes, subalternas y egoístas. Son las de aquellos que no comen ni dejan comer”. Pese a todo, el Bien acaba por imponerse.

Los Dirigentes

En el curso de las transformaciones políticas y sociales de los pueblos, surgen promotores que dan sentido y dirección a la corriente mutante. Se les llama jefes, dirigentes o líderes según el caso.

Dirigentes en la vida celendina: Raymundo Pereira, fundador y organizador de la vida urbana jurisdiccional; Eleuterio Merino, impulsador de la instrucción pública y de la cultura cívica, constructor de la Iglesia Purísima Concepción; Manuel Jesús Pereira, hombre letrado defensor de causas justas como la de los comuneros de la Masma cuyas tierras iban a ser usurpadas por voraz usurero; Santiago H. Rabanal, entusiasta organizador del llamado por ley “trabajo vial” y de la colaboración ciudadana, con lo cual reparó caminos, puentes, acequias de agua potable a nivel provincial, construyó el Cementerio laico enfrentándose victoriosamente con apoyo popular a la pretensión administrativa del Clero; César Pereira Chávez, Leovigildo Pereyra, Segundo Aliaga Merino, Arístides Merino M., Aladino Escalante Sánchez, Artemio R. Tavera Sorogastua, Alfonso Peláez Bazán, Víctor Camacho Marín, el médico español Ignacio de la Riva, y otros inquietos preocupados polemistas, fundaron el Colegio secundario particular “Celendín”, encomendando su organización y dirección al prestigioso pedagogo celendino David Sánchez Infante. Colegio posteriormente nacionalizado como “Javier Prado” y en la actualidad como “Juan Basilio Cortegana”, fue la piedra angular del ascendente proceso educativo-cultural que Celendín exhibe; Homero Horna Gil, José Alejandro Chávez Pereyra, Félix Zamora, Alberto Pereira Reyna, Antonio Merino Díaz, Alejandro Rojas, destacados dirigentes político-sociales; Antero Mundaca Perales, cura-párroco, predicador de derechos humanos y organizador de cooperativas de producción y consumo con activa participación femenina; Luis Jiménez Araujo, exñAlcalde, promotor cultural integracionista de la provincia; Julio Sánchez Merino, ex-Alcalde difundidor entre agricultores y ganaderos del uso de insecticidas, abonos y vacunas; Adolfo Aliaga Apaéstegui, tres veces elegido Alcalde, culminó exitosamente la dramática irrigación “Sendamal-el Toro” demostrando las posibilidades y ventajas de celebrar convenios con organismos no gubernamentales (ONGs). internacionales, construyó el Mercado de abastos, el coliseo cerrado, la primera avenida urbana; Manuel Sánchez Aliaga, inquieto cultor y promotor de trascendentes eventos culturales y artísticos; Mauro Siles Arteaga G., actual Alcalde provincial quien, coordinando con alcaldes distritales, con la Región y otras entidades, ha consonado el progreso natural de la hora, impulsando intercomunicaciones carrozables con caseríos y distritos y otras varias obras importantes. Por dato que acabo de recibir, frente a perspectivas de explotación aurífera intensa por empresa extranjera, Siles acaba de decretar la intangibilidad del subsuelo provincial en salvaguarda de la VIDA. Esta intangibilidad, deviene importantísima y debería mantenerse con enérgica firmeza y fortaleza moral, resistiendo halagos y sobornos propios de las empresas interesadas, a efecto de poder imponer en los condicionamientos de los contratos claros y serios compromisos a favor de la ecología, de la economía de la salud y progreso provinciales y zonales. Sobre este tema me ocuparé en el comentario final de este trabajo.

Esta diminuta nómina de líderes o dirigentes es sólo limitada referencia de algunos constructores del progreso provincial. Con seguridad, en ella hay graves omisiones debidas a mi ignorancia y al apretado texto del presente trabajo, más nunca, a intención deliberada.

Sentimiento solidario

Cultivar el sentimiento solidario y cooperativista en los centros formativos de la niñez y de la juventud, (hogar, escuela, colegio, la radio y la televisión) tiene importancia capital para el aceleramiento del proceso de desarrollo. El Magisterio celendino siempre fue apostólico cincelador de la sensibilidad espiritual y del desarrollo intelectual. Las características cruciales de la Hora reclama su organizada participación.

En medios urbanos y rurales estrechos, donde casi la totalidad de esfuerzos es absorbida por la lucha de supervivencia, el individualismo prevalece incubando reacciones egoístas, contraposiciones ocurrentes, que, por carencia de razones con fuerza persuasiva, fácilmente tergiversan, desorientan, desconciertan y matan iniciativas y proposiciones beneficiosas,

Es necesario propiciar la práctica permanente de polémicas francas y fundamentadas en las tertulias cotidianas. Todo no es chiste, chisme ni comentario satírico. Es también preocupación, ansiedad de cambio y progreso, angustia y estrechamiento. El tiempo engulle y las necesidades crecen multiplicadas en todo nivel social. La rutina de alternancia opinal en tiendas y bares debería retomar aquella entusiasta obstinación realizadora que nuestros mayores practicaron en pos de mejorar la vida del pueblo. Volver al “cabildo abierto” y a la tertulia de Sala, es lo aconsejable en los actuales momentos. En ellos, la acción participativa de los progresistas audaces fue tradicionalmente practicada con positivos resultados.

Desde la necesidad de mejorar los servicios públicos (caminos, higiene, agua y desagüe, alumbrado, etc., etc.) hasta la demagógica prédica electorera (Congreso y Municipalidad) aportaron iniciativas, sugerencias y expectativas de cambio y progreso, que, en el caso de los elegidos, salvo honrosas excepciones, sus hechos no correspondieron a las promesas..

En este hilvanado trabajo, se apoya el diálogo, la tertulia, la asamblea democrática, la cooperación cívica, la asociación productiva, como modos y formas de comportamiento social permanente. Anhelamos que la sana conciencia ciudadana nutra su pensamiento con ideas constructivas y competitivas, propias del Tercer Milenio.

Los medios audiovisuales

Los medios audiovisuales de comunicación, cívicamente administrados, son poderosos auxiliares para alcanzar colaboración social. Empeños e iniciativas progresistas, audaces pero realizables deben ser analizadas, aunque, a veces, son objeto de oposiciones egoístas, críticas, incomprensiones y hasta de mofas. La negatividad del incrédulo, del conformista, ha sido y seguirá siendo dura prueba para la capacidad combativa de líderes y promotores. ¿En qué medida esta capacidad podría consolidarse en la promoción y ejecución del progreso celendino?.

Alrededor del cultivo del sentimiento solidario, es necesario detenerse. El celendino por naturaleza es egoísta. Sus empeños en la lucha por la vida casi siempre han sido individuales, y si, ocasionalmente, ha tenido que asociarse en pos de un objetivo, lo ha hecho sólo hasta haberlo conseguido, salvo alguna excepción.

Recalco esta realidad, porque en este momento, globalizante y competitivo, la mayoría de las acciones productivas, para ser exitosas tienen que ser colectivas. Para ello, el fomento desprejuiciado de una sincera integración provincial, es fundamental.

El magisterio, por medio de las autoridades educativas y de voceros calificados, debería acordar cruzadas de fraternidad provincial, reforzadas por planificadas campañas radio-televisivas, a cargo de promotores calificados. Lo fundamental es adoptar entusiastamente esta política sin vacilaciones ni postergaciones. Los niños siguen llegando, creciendo, ávidos de transitar caminos seguros y prometedores, de absorber ejemplos de lucha solidaria para producir y construir. Los resultados de estas cruzadas se evidenciarían, ascendentemente, en el tiempo.

Proposiciones tentativas

A guisa de tienta, por decir algo actual, pregunto, qué pasaría si la municipalidad o determinados “Comités” se propusieran hacer de Celendín importante “centro productor de caracoles, cuyes y fruta”. Los moluscos y los roedores con gran valor alimenticio tienen actualmente gran demanda en Estados Unidos de N. A. y Europa. O también, si nuestros técnicos agropecuarios pudieran persuadir a propietarios terrícolas que cultiven masivamente duraznos, berenjenas y otras frutas, teniendo en mente la instalación de una industria conservera. La Universidad La Molina está promocionando estas producciones. No es difícil inquirir, via internet, detalles al respeto.

Ampliamente explicado el proceso de producción y productividad y la posibilidad de invadir con productos procesados el mercado interno y externo, conduciría a que muchos propietarios de tierras propicias en distritos y caseríos se asocien, ya para implementar grandes criaderos de moluscos, en el primer caso, ya para sembrar extensivamente alfalfa para el segundo, ya para cultivar planificadamente frutales para el último.

Los directivos del Instituto Agropecuario podrían asumir esta campaña. Y así otras, y otras, iniciativas factibles, como la forestación planificada en toda cuanta zona o paraje sea posible, con intervención organizada del alumnado citadino y rural,, y bajo el control de responsables comités cívicos. Así, por ejemplo, los alumnos de tal grado, estimulados competitivamente con premiaciones donadas por personas o instituciones, cuidarían todos los años el cultivo de tales plantas en tales parajes cercanos al centro educativo. Hasta las cercas, las lomas y las faldas de los cerros, aparecerían floridos y admirables.

(Foto cuadro “Saliendo del pueblo” )

Celendín, muy bello..., pero marginado

Dentro de arrugado panorama andino, con estremecedoras cimas y profundos abismos, en una de sus suaves y risueñas concavidades, se extiende el vallecito que acuna a Celendín-ciudad. Su cuadriculado plano y la castiza distribución urbana, la belleza de sus paisajes circundantes, su tonificante clima y la bondad de sus despiertos habitantes, la singularizan entre las demás urbes andinas. En parecidos hermosos parajes y con parecidos rasgos castizos , se ubican las capitales de sus demás distritos.

Geopolíticamente, Celendín-provincia, está situada en el lado sur oriental del departamento de Cajamarca. Sus conexiones con otras provincias o departamentos son poco fluidas, comparativamente con las que tienen, por ejemplo, Chiclayo con Jaén, con las provincias de Amazonas vía Olmos, o Cajamarca-capital con Hualgayoc, Chota, San Miguel, Contumazá, Cajabamba, Celendín y el puerto Pacasmayo.

La carretera Chiclayo-Chachapoyas mermó mucho la fluidez de la que Celendín tiene con la misma ciudad. Resulta que los parajes de su paso no tenían suficientes atractivos productivos y comerciales como los de la otra ruta..

Si a lo dicho se agrega, que la irrigación “Sendamal-El Toro” tiene cobertura limitada, que las tierras labrantías son pobres, que la carretera hacia Cajamarca, hacia Amazonas y los caminos carrozables a los distritos están todavía en pésimas condiciones, que no existe producción agropecuaria ni manufacturera con volumen ni valor agregado suficientes para encarar la magnitud de las necesidades, concluiremos que Celendín-provincia, está en situación retrasada.

Esta realidad, ha determinado que la población arraigada dependa económicamente, en mucho, de la práctica de oficios esclavizantes de escaso margen sustentador, como son los manufactureros de paja toquilla y cacao; los vendedores ambulantes dentro y fuera de la provincia; los tenderos de abarrotes, telas, confecciones, artefactos eléctricos, etc.; los jornaleros temporales, los burócratas de servicios públicos; el magisterio, los pequeños artesanos y los profesionales liberales con tan limitado ámbito de ejercicio, etc.

El aumento natural del intercambio comercial relacionado con el aumento de la población y de la vialidad carrozable, no significa desarrollo administrado, porque la producción y la productividad no están planificadamente impulsadas, de acuerdo a los cambios modos y formas de su oferta en mercados previstos. Es un desarrollo parcheado, ocurrente, que ordinariamente las poblaciones realizan.

La rutinaria tertulia

La rutina banal, desaprensiva y alegre de la juventud y de no pocos adultos en los poblados pequeños, da cabida a intrascendencias hilarantes y jocosas en las tertulias cotidianas. La calidad de su narrativa ingeniosa y pícara revela la despierta inteligencia de los circunstantes. Esta práctica universal no es criticable, porque la jocundia fue, es y seguirá siendo saludable manjar entre contertulios. Pero, en estos momentos, en los que como nunca antes, “el tiempo es oro”, hay que pararla, momentáneamente, salpicándola de contenido útil. Hay que hacerle un silencio, un paréntesis para dar cabida a iniciativas productivas atrevidas, ingeniosamente realizables. Es decir, si cabe la comparación, lo que proponemos sería que la tertulia rutinaria, figuradamente, sea una butifarra, muy sabrosa, muy picante, pero también rellena de ideas y de solidarios propósitos de salir de la pobreza.

Deficiencias superables

Entre las deficiencias celendinas destacables están: área cultivable reducida, ausencia de industrialización, trabajo asalariado ocasional, producción agropecuaria diminuta con derivados de poco volumen y sin valor agregado, como la chancaca, el aguardiente de caña, la fabricación de chocolate, y, por supuesto, la clásica manufactura del sombrero y derivados.

Si se acordara mejorar la presentación de expendio mediante nuevas envolturas, nuevos moldes, mejor manufactura, etc. la demanda comercial aumentaría. El chocolate, la chancaca, la chochoca, la papaseca molida, los quesos, la leche y otros varios productos procesados y envasados con ingenio, con trámite de licencia y certificación sanitaria, alcanzarían otro valor y aumento de demanda. El valor agregado, es definitorio. De seguro que muchas personas en todos los rincones de la provincia, piensan así y están haciendo en cierta medida esta sencilla operación.

Política urbanística

La política urbanística municipal tiene que ser definitivamente revisada y adaptada al criterio arquitectónico castizo.

Se está permitiendo la expansión urbana hacia la pequeña campiña plana que ecológicamente ornamenta y sostiene a Celendín. Lo racional sería promover la urbanización en lomas terrenos baldíos, y la construcción multifamiliar vertical, máximo de tres pisos, con techos tejados de doble agua, para no desnaturalizar la tipicidad del poblado.

Podríase estimular, previo estudio arquitectónico-ornamental, en lo nuevo y en lo viejo renovado, la pintura de paredes, puertas, balcones, ventanas, sugiriendo la colocación de farolitos y maceteros con flores de todo color en las fachadas.

Sugerencia a meditar

Sobre la coloración extensiva y técnicamente planificada, incluyendo áreas rurales, Celendín, perfectamente podría ofrecerse como plan piloto de una fábrica de pintura mural. El muestrario logrado, objeto de intensa publicidad planificada y comentada, determinaría emulaciones extensivas, cuyo volumen de demanda resarciría con creces la inversión demostrativa de la empresa. En este tiempo de promoción turística, Celendín habría abierto gran mercado para tal industria. “No hay peor gestión qué la que no se hace”.

Es asunto de simple buen gusto y de política persuasiva municipal. Lo mismo sería la creación de competitividades en áreas educativo-culturales y deportivas con padrinazgos y premiaciones donados por éstos, con la condición de hacerles publicidad,. etc. La experiencia personal que tengo sobre esta operación, desde cuando fui asesor de alcaldía en la Municipalidad Metropolitana de Lima que presidió Alfonso Barrantes Lingán, autoriza mi sugerencia. Un simple decreto y la concertación con varias fábricas de pintura mural, comenzaron a cambiar la imagen monótona y triste de Lima cuadrada. La coloración empezó por los edificios de la Plaza San Martín.

La reconstrucción progresiva de la imagen urbana

El reglamento de construcciones debería cuidar que las nuevas edificaciones obedezcan a determinados estilos y características. A las existentes, declararlas pasibles de corrección de imagen, como por ejemplo sería decretar que las casas de la plaza mayor y las de la Cortegana sean de dos pisos y de que sus cumbreras sean niveladas. La municipalidad brindaría dirección técnica y gestionaría apoyos financieros. Este operativo aumentaría la capacidad de hospedaje y comercialización, transformando y acondicionando la fisonomía urbana a una ambientación castiza modernizada.

Frente a la necesidad de atraer turismo, no sólo se debe mejorar y enriquecer la imagen urbana de Celendín-ciudad, sino también a la de las capitales de distrito, incluyendo a las construcciones rurales. La orientación de estilos y coloridos estaría a cargo de una oficina de Ornato Provincial.

El intercambio comercial

El movimiento comercial en estos momentos gira alrededor de productos agropecuarios provenientes de distritos y de afuera: abarrotes de primera necesidad, utilería doméstica básica, artefactos electro-domésticos, confecciones de vestir, etc. con volumen limitado y sin sensible efecto de aumento laboral y de consumo. Pese a la irrigación culminada y al aumento del flujo automotor, la situación económica popular se hace cada día más crítica por el incremento poblacional y por la ausencia de centros laborables estables.

Si no se obtiene del Estado el más inmediato reacondicionamiento de la carretera Cajamarca-Celendín-Chachapoyas, con doble vía asfaltada y rectificado de trazos que eliminen muchos desarrollos inútiles, el flujo desplazador de personas y mercancías no aumentará. A esto debe añadirse la construcción de centros productivos, la organización de focos culturales competitivos, el acondicionamiento de un plan ornamental citadino y rural, verdaderamente atractivo, con la especial atención de los gobiernos locales y de las organizaciones civiles

Aprovechamiento económico de la fiesta patronal

La festividad de la Virgen del Carmen, ha sido y seguirá siendo masiva concentradora de multitudes de cercanas y lejanas tierras. Este fenómeno socio-religioso tiene coyuntura económica que analizado en todos sus aspectos para conocer su impacto laboral y de consumo, determinaría medidas de regulación comercial y de atracción turística creciente.

(Foto cuadro “Feria dominical del Sombrero”)

El “sombrero celendino”

El “Sombrero Celendino”, es el objeto manufacturado por miles de tejedores de ambos sexos en todas las comarcas y ambientes domésticos pobres de la provincia, que ocupa todavía a lo largo de su proceso productivo y comercial, considerable espacio del drama económico-social de Celendín.

Drama de un pueblo mestizo, hispano hablante, honesto y batallador que por la escasez de recursos y posibilidades inmediatas, se vio obligado a trenzar paja toquilla de lejana procedencia para hacer sombreros cuyo precio apenas permite angustiada supervivencia. El “sombrero celendino” tiene cara y sello.

Cara: continente del drama burilador de la identidad estoica, batalladora de la personalidad celendina a partir de su paciente manufactura doméstica, hasta la trashumante carrera audaz y sacrificada de los llamados “negociantes” que los transportan por lejanos parajes dentro y fuera del territorio patrio. Es la cara de la fama, la creadora del “Shilico trotamundos”.

Sello: esclavizante oficio de hombres y mujeres de poblados urbanos y rurales de toda la provincia con margen de beneficio económico diminuto y hasta risible. Por ello es forjador permanente de ansias libertarias. El natural hambre de superación y holgura determina forzosos desplazamientos individuales y grupales hacia remotos destinos. La querencia y el fervor religioso los hace regresar temporalmente para remozar recuerdos, llorar a los seres queridos que se fueron y respirar conocidos aires por unos cuantos días. Algunos, muy pocos, retornan para afincarse nuevamente invirtiendo el monto de sus ahorros en algún negocio. Es el sello del “shilico sufrido, querendón y tacaño”.

Cualesquiera sean la posición, la profesión o la actividad de un celendino dentro y fuera del terruño, el “sombrero de paja”, aunque nunca lo haya elaborado ni comerciado, será siempre el símbolo de su irrenunciable identidad.

La producción artística-literaria y la realidad socio-económica

Las patéticas realidades que vive nuestro pueblo, suelen estimular inspiraciones literarias y artísticas en el alma querenciosa y romántica de la juventud. Se publicitan y recitan valiosos y hermosos poemas, se presentan exposiciones de pintura, caricatura, fotografía, etc. motivando cargas emotivas y enriquecimiento de la sensibilidad.

La vena artística y literaria celendina es riquísima. Venancio Díaz, Jibaja, Aliaga (Loro cutulo), César Díaz (Copocho), Juanito Vargas, César Díaz Dávila, (pintores y músicos) Armando Bazán, Alfonso Peláez Bazán, Alfredo Rocha Zegarra, Julio Garrido Malaver, Luis Alberto Peláez Pérez, Alfredo Pita Chávez, José Manuel de Piérola Chávez (escritores), Manuel Jesús Díaz, David Sánchez Infante, Uladislao Zegarra y Araujo (pedagogos), etc., hasta las nuevas hornadas, donde destacan en música, escultura, pintura, caricatura, fotografía, muchos reconocidos valores como Guillermo Oblitas, los hermanos Miguel y Julio Díaz Dávila, Helí Cáceres, Jorge Antonio Chávez Silva, César Chávez Tejada, los Hnos. Juan y Humberto Muñoz Díaz, Víctor Ramón Ortiz Chávez, y otros, cuya resaltante actuación cultural nos enorgullece.

Progreso Natural

En el progreso natural, los usos y costumbres tradicionales se mantienen relativamente modificados en volumen y expresión como consecuencia de la evolución que genera el crecimiento generalizado, la influencia de corrientes exógenas y la revolución tecnocientífica. Las expresiones y las costumbres ancestrales conservan sus clásicos aires y la idiosincrasia aparece identificable.

Las transformaciones forzosas imponen aumento del flujo automotriz, creación de más centros educativos, adecuación funcional de los servicios al uso de la tecnología moderna, organización de centros comerciales y de esparcimiento modernos.

Cuando surgen actitudes transformadoras audaces y arriesgadas, capaces de producir saltos cualitativos de progreso, inmediatamente aparecen resistencias, censuras, prejuicios, suspicacias y mezquindades. Sobre todo, en pueblos de rutina y pobreza vegetativas. Pero, cuando los promotores son decididos, ejecutivos y sus razones son válidas, la bondad final de las obras acaba por eclipsar a los retardatarios.

Celendinismo activo

La grave crisis económica y gubernamental que aflige a la nación viene desarticulando la vida institucional provinciana. Asociaciones y clubes apenas funcionan. El absentismo, impuesto por la prioridad de atender necesidades inmediatas, la desocupación y la crisis económica generalizada, los han debilitado.

En el caso celendino, felizmente existen querenciosos gratos que no cejan de brindar aliento constructivo y fraternal colaboración en tareas socio-culturales. En la Asociación Celendina de Lima la Juventud ha tomado la posta dirigencial, y pese a la crisis referida, esforzada y fraternalmente viene manteniendo activa la vida institucional.

PARTA podría convertirse en ONG

Son dignos de reconocimiento y gratitud singulares personalidades como las de Jorge Sílva Merino, Marciano Aliaga Rodríguez, Javier Tavera Quevedo, Consuelo Rodríguez, Jaime Marín Pereyra, la del malogrado Ibo Sánchez Díaz, que junto a los demás promotores de fraternidad y superación celendinas, conformaron la ejemplar asociación “Promoción Artemio R. Tavera” (PARTA) del ex Colegio “Javier Prado”, desde la cual realizan tareas muy significativas a favor de la niñez y de la Juventud estudiosa de la provincia.

Son tan unidos y responsables, que perfectamente podrían constituirse en una organización no gubernamental (ONG), asesorándose con la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) sita en la Avenida José Pardo 261-Miraflores. mail: postmaster @ pací.gob.pe. Ojalá esta sugerencia tuviera positivo eco, porque de hecho, en la historia de la colonia celendina en Lima, PARTA es una institución sólida, cuya proyección benéfica debería asegurarse.

Necesidad de reaccionar

La necesidad de impulsar reacciones positivas frente a la postergada situación del progreso celendino, es irrefutable. El temperamento afecto a negocios lucrativos de hombres y mujeres debe ser objeto de planificado aprovechamiento.

Celendín en todos sus confines tiene que crear, descubrir y construir atractivos turísticos y comerciales compensadores de sus deficiencias. Sus bellísimos paisajes, la inteligente población que los habitan, deben convertirse en recursos de productividad planificada. Los institutos formativos de nivel secundario y superior deben contactar a la juventud con las bases psicológicas y sociológicas de mercado y con los fundamentos organizativos de pequeñas y medianas empresas adaptables al medio.

Audiovisuales y boletines informativos celendinos

Extraña que Celendín, hasta el momento que escribo estas notas, por acción de autoridades o de particulares inquietos, no difunda aspectos de su realidad económica, ecológica, cultural por medio de audiovisuales en la radio y la televisión nacional e internacional. Otras provincias lo hacen. Una campaña de acopio de aportaciones comerciales y empresariales del medio y de la zona con este fin, sería exitosa, en tanto demuestre que los aportes brindarán publicidad.

De igual manera, se hace sentir la necesidad de que la municipalidad y los centros superiores de estudios cuenten con un boletín informativo mensual de sus actividades, planes y proyectos, que deberían obrar en poder de las asociaciones celendinas de Lima y provincias y en los ministerios de Educación, Industria y Turismo, Economía y Finanzas, etc.

Algunas sugerencias

El proyecto ecológico, salutífero y turístico del Dr. Carlos Casanova Lenti, lamentablemente truncado por trabas burocráticas, tiene aspectos explotables de singular importancia turistica. Debería ser objeto de repaso, si es posible, demandando la gentil colaboración de su autor.

La iniciativa de quien escribe esta nota expuesta en artículos periodísticos y en la Convención Celendinista de Lima, sobre la posibilidad de instituir el “Festival Primaveral del Niño” bajo la advocación del Niño Dios de Pumarume.

El espectáculo central sería el Corso Infantil, competitivamente, armado por barrios, caseríos, distritos y posteriormente provincias. Exhibiría la belleza humana espiritualmente más pura. Su respaldo espiritual y cultural sería el “Canto a la Primavera en Varios Momentos” del laureado poeta celendino Julio Garrido Malaver.

Este festival, además de promover amplia participación social, brindaría oportunidades de trabajo temporal a mucha gente especializada, activaría el comercio, y en su programación, daría cabida a competiciones culturales, artísticas y deportivas.

Es empresa de compleja organización, pero susceptible de perfeccionamiento año tras año. Lo sé por experiencia. En Trujillo tuve la suerte de ser uno de los fundadores del “Festival de la Primavera”. Comenzó diminuto, circunscrito a los barrios, luego a las haciendas y firmas comerciales, hasta que tras medio siglo de responsable acondicionamiento, ampliación y auspicio de empresas comerciales nacionales y extranjeras, se ha convertido en el festival internacional más resonante del Perú. Todo tiene su comienzo.

-Las valiosas sugerencias productivas de Manuel Chávez Vargas publicadas en la revista “Trotamundos” y de otros preocupados celendinos, deberían ser objeto de interesada revisión y de reflexivas contemporizaciones por parte de autoridades, técnicos y estudiosos..

-La reorganización del CLUB CELENDIN como centro social provincial, estatutaria y reglamentariamente conformado con hombres y mujeres con manifiesto interés en el progreso provincial. La cultura de un pueblo se mide por el grado de solidaridad social alcanzado. No sugerimos un club elitista, discriminador y prejuicioso, sino un club democrático, sin más limitaciones que la capacidad y voluntad de sus integrantes para fomentar y practicar civilizadamente la integración provincial.

Por efecto migratorio del campo a las ciudades, la población actual difiere en tradiciones y modales con la que durante décadas las habitó, y que, por razón de circunstancias se ha mudado a otras latitudes. No por eso los nuevos vecinos, y los niños y jóvenes que nacen y retozan en los poblados, son diferentes en sensibilidad, derechos y talento a los de ayer..

Los trasplantes humanos rurales a las urbes vienen enraizándose y adquiriendo compromisos de orden cívico-social en el ambiente donde se asientan, crecen y se reproducen. Construir cada vez más sólida y desprejuiciada la unidad espiritual de la familia celendina, teniendo solamente en cuenta el nacimiento o el entroncamiento dentro de la provincia, constituye deber racional para todo aquel que reclame ser celendino.

Celendín, tambo forzoso hacia la amazonía arqueológica

La carretera Celendín-Chachapoyas atraviesa zona cercana a importantes áreas arqueológicas de la cultura chachapoyense en actual puesta en valor por el Arqueólogo Federico Kauffmann y otros. Entre ellas está la ciudadela Kuelap debido a su monumental y singular estructura, llamada a convertirse en uno de los más importantes atractivos turísticos del nororiente peruano.

En nuestra provincia los vestigios de Tolón Grande, Tolón Chico, las huacas de Oxamarca y de otros lugares no han sido objeto de exploraciones más amplias a las que superficialmente realizó el sabio Julio C. Tello en la década cuarenta del siglo pasado.

Celendín centro formativo educativo-cultural del nororiente andino

Celendín, si sus autoridades se proponen, puede ser convertido en centro educativo, cultural y turístico norandino. Tiene clima, paisajes, calidad humana y sobre todo, tradición educativo-cultural honda y fecunda.

Son destacables, por ejemplo, los perseverantes esfuerzos de investigación científica que viene realizando el profesor Luis Quiroz Amayo en el campo biogeológico celendino, o el empeñoso policultor Moisés Chávez Velásquez en estudios arqueológicos en la Chocta y otros parajes Celendinos. Su nombre y el de la provincia figuran en referencias científicas especializadas. Es de suponer que parecidas inquietudes existen de parte de otros preocupados estudiosos, pero la ausencia de información no me permite mayor comentario.

¿Volverán aquellas “sabatinas” que prestigiosos maestros como David Sánchez Infante, Artemio Tavera Soragastua, Aladino Escalante Sánchez y otros organizaban, pasibles en la actualidad de convertirse en concursos del saber intercolegios, institutos y academias,?...¿Se podrán instituir premios para los mejores en toda actividad cultural, educativa, científica, artística y artesanal?. ¿Se crearán concursos de coros, de fachadas, de balcones, de jardines domésticos, de preparación y presentación culinaria típica, etc.etc.? Si las autoridades se proponen, Sí. Muchas empresas industriales, casas comerciales, instituciones y personas solventes, aportarían premiaciones con canje publicitario.

Es muy importante inculcar con interés y buena fe, dos frases claves: “Todo tiene su comienzo” y “¡Sí se puede!”.

La primera, por ejemplo, contemplando la existencia de la danza Guayabina ¿Cuándo comenzó? ¿Por qué no se pueden crear otras y perfeccionar la existente? ¿Por qué no pueden instituirse festivales, coros, clubes deportivos permanentes, etc...? ¿Acaso no recordamos aquella orquesta infantil de guitarras de la década de los setenta...?

La segunda, remozada y practicada por el técnico futbolista señor Freddy Ternero, que con el lema “¡SI SE PUEDE!” condujo exitosamente al equipo CIENCIANO a ganar la Copa Sudamericana.

¡SI SE PUEDE!

 

Un viaje de mil millas

Empieza con el primer paso.- Lao Tse


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